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Flujo Continuo
Un problema que nos puede presentar un regulador, durante su uso, es el llamado flujo continuo, es decir expulsar aire de manera continuada independientemente de si inspiramos o no. Otro problema que podemos encontrarnos es la entrada de más o menos agua en la segunda etapa, según la cantidad será una molestia al respirar o dejará inutilizable nuestro regulador. En principio esto significará un desajuste o deterioro de sus mecanismos y componentes. ¿Cuándo lo llevamos a revisar por última vez? Recordemos que los reguladores han de ser revisados una vez al año en condiciones normales, si nos hemos pasado de plazo habrá llegado el momento de ponerlo en manos de un profesional de confianza que lo desmontará, limpiará y tras cambiar las piezas desgastadas lo ajustará, dejándolo listo para que podamos disfrutar de su uso con seguridad. No obstante en algunas ocasiones, estos problemas vienen originados por la falta de unos cuidados mínimos por parte del usuario. Simplemente la entrada de elementos externos (arena, piedras, algas, etc...) puede ocasionar que el regulador no funcione correctamente. Es importante evitar arrastrarlo por el suelo, sobre todo en la playa, y vigilar que no reciba golpes, así como siempre tras su uso proceder a un desalado a conciencia. Y no nos olvidemos del octopus que suele sufrir mas descuido si cabe y por su situación en el equipo queda mas expuesto, viendo a menudo como un buceador lo va arrastrando por el fondo. Siempre en tierra y con el equipo pesado montado, los reguladores los meteremos en los bolsillos del chaleco hidrostático para protegerlos y en inmersión el octopus sujeto a las piezas que para tal fin tiene el jacket, además un protector de boquilla ayudará a impedir la entrada de suciedad.